{Proof}

⊆ jueves, enero 10, 2008 by el que escribe, | ˜ 0 respuestas »

Se supone que hay una película con ese nombre. Como sea, no es referencial.

De apariencia impecable, un tanto deseable al punto de ser indeseable. Destacado en todo lo que se pudiera escribir en una carta de recomendación. Pulcro y hasta un poco petulante. Manejaba un Peugeot cuya matricula no logro recordar, sólo recuerdo que era una doble V al principio. Como sea, el sólo hecho de tener aún en la memoria el momento exacto en que lo vi aparecer, con un cigarrillo en sus dedos y música rancia sonando en su radio, me espanta. Aún no sé por qué.

Mi horóscopo decía hoy -y normalmente lo comento sólo con mis amigos-:

"No se espante por la aparición de ciertas personas que no sean de su agrado, intente destacar el lado positivo de aquellos encuentros"

Espanto. Una palabra que se ha vuelto un poco recurrente en mis días, al punto de tener que escuchar un poco de Fiona para pensar en algo que no se relacione ni conmigo ni con su persona. No querría pensar en esto, la verdad. Pero es como tener una espina clavada en el cerebro, quisiera poder sacarla de ahí pero por más que muevo mi cabeza, la espina no parece querer moverse. Y lo peor es que esta espina tiene nombre, tiene rostro y de vez en cuando se aparece en mis sueños, anoche mucho más nítida que antes. Era mi funeral. El día estaba frío y sombrío, yo estaba de pie junto a mi féretro, y dentro estaba yo, fusionado con muchos otros rostros, tratando de autoconvencerme de que aquél cadáver no era mío. Pero lo era porque las personas alrededor eran todos mis amigos, mi familia y mis conocidos (muchos de los cuales no recordaba hace mucho tiempo). No podía evitar escuchar una canción de fondo, pero por más que trato de recordarla no lo logro. Sé que la canción me hacía sentir cómodo, a gusto, pero al mismo tiempo me provocaba una pena inmensa y no podía contener las lágrimas. Claramente nadie me veía u oía llorar, pues era un mero ente fantasmal rondando el lugar. Habían muchos árboles alrededor, un poco de neblina a ratos. Y él. Él que aparecía vestido de una forma un poco inusual, no acorde con el momento, pero a mi no parecía molestarme. Al verlo, por alguna razón recordaba a Rodrigo y a Alejandro. La canción me hacía mirar a Rodrigo y el sólo hecho de mirar a Eduardo me hacía ver a Alejandro. Era de lo más extraño. Sufría por una pena que ni siquiera podía recordar. Y lloraba por personas presentes que deseaba estuvieran en su propio funeral, en un claro del bosque un poco más lejano. Pero en lugar de estar en su propio funeral estaban en el mío.

Pero quizás sea un sueño sin significado profundo.

It may not always be so.

Prueba de esto es la realidad que estoy viviendo.

Lo onírico no se hace realidad.
Y si se hiciera, bueno, estoy muerto.


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