la toalla seca está mojada
⊆ martes, enero 22, 2008 by el que escribe,Nunca se me ocurrió que podría escribir sobre esa vez que fui a Rivadavia con la Pollo, la Tortuga y la Dinosaurio a beber y a pasarlo la raja como por dos noches seguidas y cagándonos de frío porque ninguno de los tres inútiles tenía la más mínima idea de cómo se hacía una fogata. O sea, sabíamos que la Dinosaurio con todos sus conocimientos sobre mecánica cuántica y tabla periódica podía juntar tres palitos y hacer un fuego ancestral de esos en los que se baila alrededor, pero no sabíamos que duraría tan poco porque justo empieza a hacer un viento huracanado tras el cual tuvimos que meternos en la carpa para dos y abrigarnos entre nosotros mismos porque a ningún hinvésil se le ocurrió llevar frazadas más que a mi.
Y eso no fue lo peor. Lo peor fue cuando se apareció ese psicópata que apenas y podía hablar porque le habían hecho una traqueotomía y parecía robot de película de George Lucas hablándonos de mil cosas que a nosotros nos tenían absolutamente sin cuidado.
Cuidénse mijitos mire que por acá es
tranquilito pero no faltan, no faltan...
Lo que el caballero dueño del lugar no sabía es que a nosotros nos daba más terror su propia presencia que cualquier otra cosa que nos pudiera pasar. Y es que fue casi de película de terror cuando llegamos al lugar y vemos un letrero que decía:
"Mantenga limpio su entorno,
pues sólo un hombre se preocupa de limpiarlo".
(Cabe mencionar que nosotros, pobres citadinos no teníamos la mínima intención de ensuciar pues el mínimo de conciencia ecológica teníamos y nos íbamos a llevar en una bolsa hermética toda la posible basura que podríamos haber generado). Como sea, el letrero estaba hecho a la mala, casi como si de repente a alguien le hubiera venido la culpabilidad y no quería que alguien dejara sucio el lugar. Yo, que al parecer era el más imaginativo les empecé a meter cuco a mis contertulias comentándoles acerca de esas típicas películas adolescentes en las que un grupo de amigos van a acampar y de repente se ven acechados por una bruja milenaria, una banda de zombies metaleros o una simple y patética turba de engendros experimentos de la ciencia que salieron mal. Y no es por machista pero funcionaba de maravilla, de pronto a las féminas les venía todo el miedo y lo único que querían era tener el mínimo de contacto con la civilización.
Se extrañan esos tiempos en los que te daba miedo hasta salir a hacer pis porque no se te había ocurrido mejor idea que acampar en un lugar no apto para el camping y en el que tenías que caminar media hora para llegar a un pueblo fantasma en el que la gente se duerme a las seis de la tarde y no sale hasta las siete del día siguiente.
Pero se pasaba bien: había hierba, copete y buenos amigos.
Y no había Andrés-Carlos o como sea que se llame el csm, diciendo:
la idea es acampar, no beber ni emborracharse
De dónde saliste, ¿abstemio re-ql?
