Me costó un poco darme cuenta porque nunca fui de los que tomaba consejos de los demás. Siempre era yo contra el mundo. Aún hoy me cuesta un poco decirle a alguien "oye, sabes que tengo tal y tal problema y no sé qué hacer", simplemente no va conmigo. Me gusta sentir que puedo hacer ciertas cosas del corazón por mi mismo. Mis amigos me dicen que muchas veces me ahogo en un vaso de agua y, sí, tienen mucha razón. Pero, ¿no somos testigos primeros de nuestra propia vida? ¿No solemos ser complicados en ciertos momentos porque así nos damos cuenta que la caída no era para tanto?. Por lo tanto, si algo nos parece mal la primera persona a la que recurrimos es siempre esa que vemos cuando nos miramos en el espejo. Y, hablando por mí, me digo:
Alan, ¿qué te sucede hoy?
Alan, ¿cómo te sientes?
Alan, ¿por qué lloras?
Y muchas veces la respuesta viene con el tiempo.
En fin, esto me recuerda a Coelho, no sé por qué, con su asunto de los castillos y en cada castillo aprendiendo una cosa distinta. La cosa es que a veces no es una prueba, a veces es mirar dentro de nosotros mismos, "ir quemando etapas" como diría mi profe de filosofía en tercero medio. Mi etapa primera era aquella en la que era misión-imposible poder sentir y al mismo tiempo pensar, siempre me cagaba la psique, siempre había alguien dispuesto a hacerme daño, por más víctima que pueda parecer eso. Nunca fue tal, lo sé, siempre era yo el que terminaba herido así que era yo el del error. No fue de un día para otro y nunca pretendí que fuera de esa manera. Era como decía Cristian, hace tiempo, pero un tiempo cercano: "La madurez nos llega siempre cuando menos lo esperamos". Y ahora que lo pienso, mi amigo no estaba equivocado. Ahora lo pienso nuevamente y me doy cuenta que la madurez... es sólo cosa de aprender cómo usarla, amoldarla a nosotros. Como sea, mi madurez se manifiesta cuando yo menos lo espero, cuando yo menos pienso o siento que lo estoy siendo. Y por la cresta que es molesto. La Vivi me decía el otro día: "Alan, has madurado mucho en el último tiempo". ¿Por qué lo dijo? No lo recuerdo, simplemente le planteé mi punto de vista acerca de un tema determinado que ahora no puedo recordar y paff! De repente soy más maduro de lo que incluso yo mismo pensaba. Igual tuve mi dosis de orgullo, debo reconocerlo. Me gusta sentir que "quemé una etapa" y que ahora puedo afrontar ciertas cosas que antes me aterrorizaban. Ahora siento inseguridad y es una sensación maravillosamente molesta, y molestosamente maravillosa.
Ahora puedo sentir y pensar al mismo tiempo, y aunque no manifesté en este fragmento el cómo ni el dónde, se entiende, no?.
Mi vida va avanzando a pasos agigantados, sin que ni siquiera yo, que me creo el dueño de ella, pueda detenerla.
Y nunca me sentí más halagado por mis incapacidades.
Saludos a todos.