episodio [parte dos].-

⊆ martes, agosto 04, 2009 by el que escribe, | ˜ 0 respuestas »

-No entiendo tu regreso.
-¿Qué parte no entiendes?
-Te vas sin despedirte, sin una carta, mensaje, recado. Te desapareces durante un tiempo, sin más noticia de tu que las conversaciones con don Cristóbal.
-Si me hubiera ido, habrías estado extrañándome.
-¿Y no podías darme esa libertad?
-No lo había visto de esa forma. Supongo que no, no quería.
-¿Y te has preguntado por qué?
-¿Por qué qué?
-Por qué no lo veías de esa forma.
-Creo que porque siempre he hecho las cosas pensando en mi, en lo que a mí me haría daño. Quizás si hubiera pensado en ti, me hubiera despedido.
-Ojalá sepas lo poco lógico que suena eso. Pensé que no volverías.
Pero acá estoy, ¿no? ¿No te complace que haya vuelto?

[...]

-Te odiaba. Durante tres años te odié por haberte ido. Pero te recordaba y hablaba solo imaginando que escuchabas mis palabras, que compartías mis emociones.
-Suena lógico.

[...]

-Compartía tus emociones. Las comparto aún, quizás. Pero ya no somos niños.
-Somos más niños que nunca, Franklin. Somos tan niños que da asco.
-Es difícil ser niño. Cuando eres hombre sabes que lo que hagas te hará bien o te cagará. Pero cuando eres niño... nada importa. La inocencia te puede volver loco, la inocencia con consciencia es lo peor. Prefiero no serlo.
-Se acabó.-


meeting people is easy.-

⊆ viernes, mayo 22, 2009 by el que escribe, | ˜ 1 respuestas »

- ' Musigrafía : rdhd <3.- dice:
hola

Niconce dice:
hola

- ' Musigrafía : rdhd <3.- dice:
qué tal?

Niconce dice:
aqui, bajoneando :P

- ' Musigrafía : rdhd <3.- dice:
hahahahahaha
quién eres?

Niconce dice:
ehhh
ni idea quien soy
si tu no me conoces, no te conozco
entonces nos borramos
;)

- ' Musigrafía : rdhd <3.- dice:
mentira! xD
tan radical

Niconce dice:
oh yeah!
eso es lo que haré
suerte ^^

- ' Musigrafía : rdhd <3.- dice:
buuu
qué lata
ok.-


accidente.-

⊆ martes, enero 06, 2009 by el que escribe, | ˜ 0 respuestas »

Frío, muy frío. Cuerpos hermosos con aromas agradables. De repente un par de palabras acompañadas con un gesto de desprecio. Me cargaba tu arrogancia, tu tono de voz, tu petulancia y esa forma tan tuya de convertir momentos potencialmente bellos en algo kafkiano. Tienes claro que tomaste más vasos de whiskey que yo, y que contradecirme fue un hobbie que encontraste de la nada y te gustó. Tus labios podrán haber estado pasados a alcohol, pero aún así te besaba, aún así dejaba que pusieras tu exquisita pero inmunda boca por todo mi cuerpo, y aun así dejaba que me trataras como a aquella otra persona que veías en mi mientras teníamos sexo. Aun así me reía de las cosas que hablabas y te seguía la corriente en tus juegos sin sentido. Maybe just a one-night stand. Podrías haber sido perfecto, pero tenías que cagarla con ser tú mismo.


Pensar que me lavaste el cabello con shampoo para perro.-


erase/fast forward.-

⊆ domingo, diciembre 28, 2008 by el que escribe, | ˜ 0 respuestas »

Estás sentado, yo me muerdo las uñas. No sé si por los audífonos en tus oídos o tu mirada fija en otras cosas, pero siento que me estás evitando. Tú no sueles ser así, al menos no directamente. Por un momento pienso que algo ha cambiado entre nosotros, como esas cosas fugaces que te vienen cuando estamos haciendo el amor; me devoras de dentro hacia afuera y luego miras por la ventana, como si buscaras algo más, como si no te llenara del todo. "No te importa" dices, pero estás equivocado, tan equivocado.

Cuando lloro por ti me dices que el universo es infinito, como si aquello arreglara algo, pero no lo hace en absoluto. Yo te respondo que la distancia entre tú y yo es mucho más amplia que ese universo y largas tu llanto mucho más fuerte que el mío, como si compitieras conmigo por la importancia que le damos a las cosas. Te acercas a mí y ahí está: el universo infinito y en supuesta expansión haciendo de las suyas. No sabes cuánto te odio y cuánto me apasiona hacerlo. Me nutre por dentro y al mismo tiempo me destruye.

Pareciera que el silencio entre nosotros será eterno, pero de la nada me dices dos palabras. Yo me pongo de pie y me alejo de ti. No miro hacia atrás, y podría hasta apostar mi vida en que no has salido persiguiendo mis pasos, no eres de ese tipo, y por eso te amo, creo. En lugar de eso, haces algo mucho más inteligente -al juicio de mi alter ego idealista e inmaduro-: me dices que vuelva. Yo te lanzo un insulto sutil acompañado de la sustitución que le he dado a tu nombre. Te pones de pie y me abrazas, estando yo de espaldas aún. La gente nos mira mientras caminan a nuestro alrededor, y yo cierro los ojos. It's over.

Y borro de mi vida tus besos, tus abrazos y todas aquellas cosas hermosas que ahora son una foto gastada y un par de canciones en mi lista negra de reproducción.-


el fin de los hombres de sal.-

⊆ martes, diciembre 23, 2008 by el que escribe, | ˜ 0 respuestas »

Son las veintitrés y cinco en este antro de mala muerte. Y digo este porque pareciera ser un submundo, una subcultura decadente alejada de las leyes de la sociedad civil y llena de vicios. Hace cinco minutos un tipo que no superaba los veinte años fue llevado al hospital por lo que parecía ser un caso patético de síntomas de abstinencia. Los fluidos que emanaban de su boca no serían aprobados por comisión de sanidad alguna, y sus ojos -si los hubiera visto su madre- habían adquirido un color amarillento no muy grato de presenciar.



Entran y salen mujeres, hombres, y hombres y mujeres tomadas de la mano en una actitud desafiante y hasta un poco arrogante. Se vanaglorian de su situación, la que en realidad no merece tanto espectáculo. Me gustaría poder acercarme a ellos y tratarlos cariñosamente de víctimas de sus circunstancias. Pero en lugar de ello, me quedo en la barra bebiendo mi cerveza de luca quinientos, y aspirando una bocanada del último cigarrillo que saqué de la cajetilla con diseño de edición limitada.



Aquél que parece ser el dueño del local discute con un carabinero de contextura delgada. Ambos parecen un poco exhaustos, el día no amerita tanto ajetreo, pero ambos están ahí, espantados de aquella juventud a la que, por suerte o desgracia, pertenezco. Sólo que yo me mantengo en un molesto estado de sobriedad. El uniformado sostiene en sus manos una libreta -cual periodista- en la que parece estar anotando el rol del local cual pdi- o quizás el nombre de aquél caballero menudo y bigotón. De repente, y como si siempre hubieran estado a mi lado, llegan mis contertulios, envueltos en un desagradable estado de estupefaciencia. Me hablan de cosas que no alcanzo a comprender y por alguna extraña razón me siento alejado de aquellas personas a las que llamo amigos. La música del ambiente se apaga, las luces se encienden más de lo necesario y la voz del bigotón anuncia: debemos irnos porque le ha dado la huevada y le sacaron un parte quién-sabe-por-qué.


El asunto se pone denso cuando salimos del local rancio y vemos al otro lado de la calle un grupo de personas non gratas vestidas con chaquetas de cuero negras y jeans ajustados que apretarían las zonas íntimas de cualquiera. Uno de ellos, particularmente alto y corpulento, sostiene un bate completamente escrito y rayado con plumón y lápiz pasta, se alcanza a apreciar. Alza la voz y su brazo en reverencia a algo que en nuestra querida cultura latinoaméricana no tiene sentido alguno, pero que para él parece una verborrea similar o peor a un Padrenuestro. Cruzan la estrecha calle húmeda por la lluvia de invierno, y comienzan a golpear a uno de los chicos que ha salido junto a nosotros. El chico grita desesperado, y al mismo tiempo que la voz ahogada del joven es expulsada fuera de su boca, un líquido violáceo es derramado sobre el suelo. El grito de uno de los asistentes al local provoca una estampida de magnitudes catatróficas, y en menos de lo que tardo en pestañear ya todos han salido corriendo hacia todos lados. Antes de poder tomar represalias al respecto, un dolor en mi nuca me lanza al suelo y todo se nubla. Una voz ronca lanza improperios mientras un montón de botas militares me golpean las costillas, el abdomen y me pisan las extremidades. Cuando ya han terminado me doy cuenta que estoy entre la cuneta y el asfalto, sintiendo salir de mi boca un líquido amarillento. Los minutos se vuelven interminables y los autos que pasan a mi lado se detienen un par de metros más adelante, y los gritos histéricos del público van más allá de mi comprensión. En cualquier momento moriré o algo peor. Duermo.


Cuando despierto hay una voz suave hablando con una voz ronca. Ambos discuten acerca de términos científicos que no forman parte de mi conocimiento. Sólo sé que me he ido a la mierda. mis viejos deben estar afuera, llorando o preocupados, discutiendo con los carabineros o lo que sea. Me dan ganas de salir y abrazarlos, de decirles que por fuera puedo estar destrozado, pero que por dentro me siento bien. Ellos no lo entenderían, yo tampoco lo entiendo, de hecho. Pero algo en mi me dice que estaré bien, que mi integridad está intacta.


Los otros tampoco lo entenderían.-


cerro phillippe.-

⊆ jueves, diciembre 18, 2008 by el que escribe, | , . | ˜ 0 respuestas »


Son las 18:27 de un día jueves. Hace calor y estoy en Concepción cuando podría estar en Puerto Montt, contigo, redactando algún tipo de rifa falsa para juntar dinero y salir a carretear, o comiendo carne que abunda en algún refrigerador cercano. Te extraño.


Ha pasado más de un año desde que te conocí, y no logro dejar de sentirme feliz de tener un amigo como vos, tan suelto, tan relax por la vida, y al mismo tiempo tan preocupado por Foxley, por la Madre Superiora y por todo ese séquito de seres esquizofrénicos y patológicos de los que te rodeas.


Esto de la universidad ha resultado mucho más mierda de lo que esperaba. Me eché un par de ramos -anualmente hablando- y el único amigo que me ha apoyado en un 120% has sido tú. Creo que si pudiera mandaría todo a la cresta y me iría contigo, a dormir contigo, a violarte si es que que te pillo volando bajo, a acosarte de modo tal que debas pedir una orden de alejamiento en mi contra.


Nadie celebra el cumpleaños de alguien a quien apenas conoce en su propia casa, nadie la caga como tú, nadie rescata a una felina y la bautiza como Juliette a las tantas de la mañana, medio ebrio, medio cansado. Nadie nos hace reír como tú, nadie nos alegra la existencia con sus berrinches, nadie más me ha hecho llorar de felicidad como tú, huevón. Puta que te amo, te has vuelto parte de mi a pesar de todo, a pesar de las mariconadas y los errores que has cometido, y porque has sabido rescatar algo de las mariconadas que me he mandado yo.


Algún dia seremos viejitos, sentados cada uno en una de esas sillas mecedoras, escuchando las canciones del recuerdo (britney, björk y christina), te pegaré con mis dedos artítricos y mi puño osteoporoso y te diré "¿te acuerdas de ese verano en que nos hicimos amigos?", y tú me dirás "sí, huevoncito, me acuerdo". Y lloraremos de alegría por estar juntos todavía.


Te amo/adoro/extraño/necesito/admiro/idolatro, amigo.