erase/fast forward.-

⊆ domingo, diciembre 28, 2008 by el que escribe, | ˜ 0 respuestas »

Estás sentado, yo me muerdo las uñas. No sé si por los audífonos en tus oídos o tu mirada fija en otras cosas, pero siento que me estás evitando. Tú no sueles ser así, al menos no directamente. Por un momento pienso que algo ha cambiado entre nosotros, como esas cosas fugaces que te vienen cuando estamos haciendo el amor; me devoras de dentro hacia afuera y luego miras por la ventana, como si buscaras algo más, como si no te llenara del todo. "No te importa" dices, pero estás equivocado, tan equivocado.

Cuando lloro por ti me dices que el universo es infinito, como si aquello arreglara algo, pero no lo hace en absoluto. Yo te respondo que la distancia entre tú y yo es mucho más amplia que ese universo y largas tu llanto mucho más fuerte que el mío, como si compitieras conmigo por la importancia que le damos a las cosas. Te acercas a mí y ahí está: el universo infinito y en supuesta expansión haciendo de las suyas. No sabes cuánto te odio y cuánto me apasiona hacerlo. Me nutre por dentro y al mismo tiempo me destruye.

Pareciera que el silencio entre nosotros será eterno, pero de la nada me dices dos palabras. Yo me pongo de pie y me alejo de ti. No miro hacia atrás, y podría hasta apostar mi vida en que no has salido persiguiendo mis pasos, no eres de ese tipo, y por eso te amo, creo. En lugar de eso, haces algo mucho más inteligente -al juicio de mi alter ego idealista e inmaduro-: me dices que vuelva. Yo te lanzo un insulto sutil acompañado de la sustitución que le he dado a tu nombre. Te pones de pie y me abrazas, estando yo de espaldas aún. La gente nos mira mientras caminan a nuestro alrededor, y yo cierro los ojos. It's over.

Y borro de mi vida tus besos, tus abrazos y todas aquellas cosas hermosas que ahora son una foto gastada y un par de canciones en mi lista negra de reproducción.-


el fin de los hombres de sal.-

⊆ martes, diciembre 23, 2008 by el que escribe, | ˜ 0 respuestas »

Son las veintitrés y cinco en este antro de mala muerte. Y digo este porque pareciera ser un submundo, una subcultura decadente alejada de las leyes de la sociedad civil y llena de vicios. Hace cinco minutos un tipo que no superaba los veinte años fue llevado al hospital por lo que parecía ser un caso patético de síntomas de abstinencia. Los fluidos que emanaban de su boca no serían aprobados por comisión de sanidad alguna, y sus ojos -si los hubiera visto su madre- habían adquirido un color amarillento no muy grato de presenciar.



Entran y salen mujeres, hombres, y hombres y mujeres tomadas de la mano en una actitud desafiante y hasta un poco arrogante. Se vanaglorian de su situación, la que en realidad no merece tanto espectáculo. Me gustaría poder acercarme a ellos y tratarlos cariñosamente de víctimas de sus circunstancias. Pero en lugar de ello, me quedo en la barra bebiendo mi cerveza de luca quinientos, y aspirando una bocanada del último cigarrillo que saqué de la cajetilla con diseño de edición limitada.



Aquél que parece ser el dueño del local discute con un carabinero de contextura delgada. Ambos parecen un poco exhaustos, el día no amerita tanto ajetreo, pero ambos están ahí, espantados de aquella juventud a la que, por suerte o desgracia, pertenezco. Sólo que yo me mantengo en un molesto estado de sobriedad. El uniformado sostiene en sus manos una libreta -cual periodista- en la que parece estar anotando el rol del local cual pdi- o quizás el nombre de aquél caballero menudo y bigotón. De repente, y como si siempre hubieran estado a mi lado, llegan mis contertulios, envueltos en un desagradable estado de estupefaciencia. Me hablan de cosas que no alcanzo a comprender y por alguna extraña razón me siento alejado de aquellas personas a las que llamo amigos. La música del ambiente se apaga, las luces se encienden más de lo necesario y la voz del bigotón anuncia: debemos irnos porque le ha dado la huevada y le sacaron un parte quién-sabe-por-qué.


El asunto se pone denso cuando salimos del local rancio y vemos al otro lado de la calle un grupo de personas non gratas vestidas con chaquetas de cuero negras y jeans ajustados que apretarían las zonas íntimas de cualquiera. Uno de ellos, particularmente alto y corpulento, sostiene un bate completamente escrito y rayado con plumón y lápiz pasta, se alcanza a apreciar. Alza la voz y su brazo en reverencia a algo que en nuestra querida cultura latinoaméricana no tiene sentido alguno, pero que para él parece una verborrea similar o peor a un Padrenuestro. Cruzan la estrecha calle húmeda por la lluvia de invierno, y comienzan a golpear a uno de los chicos que ha salido junto a nosotros. El chico grita desesperado, y al mismo tiempo que la voz ahogada del joven es expulsada fuera de su boca, un líquido violáceo es derramado sobre el suelo. El grito de uno de los asistentes al local provoca una estampida de magnitudes catatróficas, y en menos de lo que tardo en pestañear ya todos han salido corriendo hacia todos lados. Antes de poder tomar represalias al respecto, un dolor en mi nuca me lanza al suelo y todo se nubla. Una voz ronca lanza improperios mientras un montón de botas militares me golpean las costillas, el abdomen y me pisan las extremidades. Cuando ya han terminado me doy cuenta que estoy entre la cuneta y el asfalto, sintiendo salir de mi boca un líquido amarillento. Los minutos se vuelven interminables y los autos que pasan a mi lado se detienen un par de metros más adelante, y los gritos histéricos del público van más allá de mi comprensión. En cualquier momento moriré o algo peor. Duermo.


Cuando despierto hay una voz suave hablando con una voz ronca. Ambos discuten acerca de términos científicos que no forman parte de mi conocimiento. Sólo sé que me he ido a la mierda. mis viejos deben estar afuera, llorando o preocupados, discutiendo con los carabineros o lo que sea. Me dan ganas de salir y abrazarlos, de decirles que por fuera puedo estar destrozado, pero que por dentro me siento bien. Ellos no lo entenderían, yo tampoco lo entiendo, de hecho. Pero algo en mi me dice que estaré bien, que mi integridad está intacta.


Los otros tampoco lo entenderían.-


cerro phillippe.-

⊆ jueves, diciembre 18, 2008 by el que escribe, | , . | ˜ 0 respuestas »


Son las 18:27 de un día jueves. Hace calor y estoy en Concepción cuando podría estar en Puerto Montt, contigo, redactando algún tipo de rifa falsa para juntar dinero y salir a carretear, o comiendo carne que abunda en algún refrigerador cercano. Te extraño.


Ha pasado más de un año desde que te conocí, y no logro dejar de sentirme feliz de tener un amigo como vos, tan suelto, tan relax por la vida, y al mismo tiempo tan preocupado por Foxley, por la Madre Superiora y por todo ese séquito de seres esquizofrénicos y patológicos de los que te rodeas.


Esto de la universidad ha resultado mucho más mierda de lo que esperaba. Me eché un par de ramos -anualmente hablando- y el único amigo que me ha apoyado en un 120% has sido tú. Creo que si pudiera mandaría todo a la cresta y me iría contigo, a dormir contigo, a violarte si es que que te pillo volando bajo, a acosarte de modo tal que debas pedir una orden de alejamiento en mi contra.


Nadie celebra el cumpleaños de alguien a quien apenas conoce en su propia casa, nadie la caga como tú, nadie rescata a una felina y la bautiza como Juliette a las tantas de la mañana, medio ebrio, medio cansado. Nadie nos hace reír como tú, nadie nos alegra la existencia con sus berrinches, nadie más me ha hecho llorar de felicidad como tú, huevón. Puta que te amo, te has vuelto parte de mi a pesar de todo, a pesar de las mariconadas y los errores que has cometido, y porque has sabido rescatar algo de las mariconadas que me he mandado yo.


Algún dia seremos viejitos, sentados cada uno en una de esas sillas mecedoras, escuchando las canciones del recuerdo (britney, björk y christina), te pegaré con mis dedos artítricos y mi puño osteoporoso y te diré "¿te acuerdas de ese verano en que nos hicimos amigos?", y tú me dirás "sí, huevoncito, me acuerdo". Y lloraremos de alegría por estar juntos todavía.


Te amo/adoro/extraño/necesito/admiro/idolatro, amigo.


A + B = 0

⊆ domingo, diciembre 07, 2008 by el que escribe, | ˜ 0 respuestas »

1.- Arreglemos el mundo, tú sí que sabes hacerlo bien. Te pones tu camisa blanca, tu corbata roja pasada a cigarrillo y un pantalón de tela a lineas verticales que tanto juras se te ve bien. Y yo te adularé, claro. porque me gustas en secreto, porque eres mi mejor amigo y blablablá.

2.-Por alguna razón, cada vez pierdo más la fe en la raza humana porque, o sea, cada vez hay menos ballenas en el mar y cada vez duele más despertarse e ir a clases que odias, con profesores que no soportas, y con criterios y carácteres que no valen ni un sólo de los pesos que te auspicia el gobierno.

3.- Te evito con subterfugios, pues ya no entiendo por qué te escribo tantas cartas, por qué llego a este estado de subsistencia indigna en el que ni mi cerebro se siente capaz de juntar dos ideas para formar una oración coherente, y a través del cual me defiendo de las centenares de consecuencias a las que tendré que someter mi buen juicio y mi supuesta inteligencia para que me veas no como un sujeto inseguro e indeseable (sino como alguien a quien estimas a pesar de todo), sólo porque no correspondiste mi so-called enamoramiento, prefiriendo en cambio a un individuo con la inteligencia emocional de una semilla y el tino de una flecha errante en medio del vacío. Pero bueno, son cosas de la vida, y tú eres un ser del siglo XXI supuestamente capaz de tomar tus propias decisiones y abrir los ojos a la verdad que tú estimes conveniente. Qué lindo.

4.- A gusta de B como B gusta de C. Pero B gusta de A sólo como un buen amigo. C odia a A por sus comentarios desagradables y su amargura latente. Al mismo tiempo, A repudia a C por haberle quitado lo que nunca fue suyo, y quisiera sacudir la cabeza de B para que pudiera ver lo que no es capaz de ver.-


follarte [parte uno].-

⊆ lunes, diciembre 01, 2008 by el que escribe, | ˜ 0 respuestas »

Jesús Villegas. Sí, podría ser un buen partido. También podría ser sobresaliente, pero dependiendo de la forma en que lo estemos analizando, si ustedes me entienden.

-Tanto que duras con Jesús- le digo, mientras ella sorbe ruidosamente su jugo de mango, ligeramente endulzado con leche condensada.
-Lo sé. Jesús es lo mejor que ha pasado por mi vida- responde ella, ultra-segura de sí misma y de lo que dice.
-Jesús es total- agrega una tipa sentada junto a ella.
-¿Por qué tanto?- pregunto, con un tono incrédulo que se nota más de lo que quisiera y menos de lo que espero.
-No sé, tiene ese qué se yo- responde, y puedo notar como el sonido de ese último pronombre se transforma en un sh desagradablemente sobreactuado. La tipa se mueve en su asiento como si algo en su zona íntima la incomodara.
.Jesús es un buen partido, nunca estarás con alguien mejor que él-.
-Esto parece un chiste malo- pienso.
-¿Conoces a Jesús?- pregunta la amiga, de la nada y en un tono inquisitivo.
-Sí, he tenido el placer- digo irónicamente -creo que hemos carreteado juntos un par de veces. Él es de Florida, ¿cierto?
-Sí- responde la novia del susodicho, demasiado maravillada para ser verdad -cerca del aeropuerto. No es el mejor barrio pero, ustedes saben, a veces esas calles les quedan chicas a la gente sobresaliente.
-Y Jesús sí que es sobresaliente- acota su amiga, marcando un particular énfasis en el sí.
-Me imagino. ¿A quién le ha ganado?- pregunto, casi en mala onda.
-Jesús está en la Chile, creo. Estudia Derecho.
-¿Crees?-
La amiga-novia de Jesús la mira de reojo.
-¿Por qué crees?- insisto.
-No me acordaba- responde, demasiado insegura para ser verdad.
-Ya, tú sabes cómo es esta niña, medio huevona. Todavía arrastra la bolsa del pan-.
Ambas se ríen, se pegan codazos entre ellas y me miran como si fuera lo peor.
-No, no sé. Pero no importa. ¿Creen que esto se vaya a demorar mucho?
-No, no creo. Esta gente es de buen nivel. No se dan para mariconadas.
-Eso espero- digo, casi insultándolas con la mirada.
La amiga sigue inquieta, ahora se ha puesto de pie y ha encendido un cigarrillo.
-Por la puta que hace frío- dice una voz ronca. Hace pensar que ha aparecido de la nada.
-Jesús, justo estábamos hablando de ti- dice la supuesta novia. Pero Jesús parece estar en otra, medio wasted.
-No podrías estar más parqueada, ¿cierto?- pregunta él, en un tono educado, casi cariñoso, pero manteniendo siempre una frialdad latente. Ella se ríe nerviosa y bromea al respecto.
-¿Qué pasa ahora?- pregunto.
-Pasa nada- responde Jesús -esperamos el auto y nos vamos a la cresta.