⊆ jueves, mayo 08, 2008 by el que escribe,

Era uno de esos locales de mala muerte, de los que tu madre te sacaría de una oreja si te viera. Todos se creen el cuento, claro. eso es de prever. El barman es un viejo de pelo cano, con un frac que ni él mismo sabe de dónde proviene. Lo baña un hedor ácido a aceite y sal. Es insoportable.
Yo vengo de la u, supongo. Hay mucha gente rara, acostumbrada a la nube de humo que baña el local. De cierto modo no me importa, porque tengo hambre y el antojo a completo con ají chileno no me deja tranquilo. La cola para pedir es eterna, pero por alguna extraña razón una señora con aroma a pan amasado me cede su lugar, así que yo feliz. Al llegar a la caja, la tipa me dice que debo pagar con sencillo porque en esos lugares no conocen otro método de pago. As if I had credit cards le digo, y ella me lanza una mueca despectiva de lo peor. Mi orden consiste en un completo italiano, sin bebida, café, té o lo que sea, y le entrego amablemente el dinero en su artrítica mano. El caballero del frac, a paso raudo se dirige hacia la cocina, y yo ansiosamente espero mi orden. Al recibir de su mano el completo, el caballero me entrega un ejemplar de El Mercurio, que yo recibo complacido. Por alguna razón toda hambre o antojo se ha ido a la mierda, y la nube de humo ha desaparecido. Ayam sou japi.
Mis sueños están cada vez más incoherentes.-